Mi visión de… Hasta luego, futuro

Muchísimas gracias, Lídia, por esta reseña que refleja a la perfección la esencia de la novela y que, además, está tan bien escrita. Me encantan las partes que destacas, la comida como raíz cultural (después de 8 años tengo muy presentes sus olores y sabores) y las mujeres como parte fundamental de la resistencia. Y, como dice Rawiya, escribir también es resistir, sigamos resistiendo, compañera. Abrazo enorme.

Avatar de Lídia Castro NavàsEl Blog de Lídia

Hacía mucho que no traía por aquí mi visión de una novela. En los últimos meses he leído mucho ensayo y libros de temas históricos. También novelas juveniles, de esas para que lean mis alumnos. Pero ninguna destacable de reseñar.

Hace unos días me llegó esta novela: Hasta luego, futuro que gané un sorteo que realizó la propia autora y compañera bloguera: Laura Urcelay. 

Foto propia

UNA HISTORIA REAL

Sabía que su contenido me removería, al ser una novela que, aunque adaptada, con nombres cambiados y demás, está basada en una historia real. Y que, además, es fruto de un proyecto de cooperación de la Universidad de Sevilla, que la propia Laura realizó en Palestina y que le inspiró para escribir el libro. 

Creo que es una lectura muy interesante y necesaria, que te acerca al conflicto que se vive en esa zona y que se…

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Culpa y venganza: epidemias literarias (Camus y Roth)

Excelente artículo de Ana de Lacalle sobe epidemias literarias y sus similitudes con los tiempos que nos tocan vivir. Le agradezco enormemente que haya mencionado mi reseña de «Némesis», la novela de Philip Roth sobre una epidemia de polio.

Avatar de Ana de LacalleFILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

Un día gris y lluvioso; otro más. Son tiempos convulsos sumergidos en las tinieblas que opacan cualquier posibilidad de ver más allá. Ante semejante infortunio las reacciones en las que se resguarda cada sujeto son diversas.

Algunos, los repudiados, no tienen más alternativa que rastrear los subterfugios que las condiciones de su existencia les conceden, aunque no legitiman, para sobrevivir.

Otros se embebecen, aguardando que transcurra lo que conciben como un intervalo finito. Pasivamente se recluyen, evitando con obsesión el contacto social.

También los hay que se revuelven en un ciclón de rebeldía ante lo que presienten no es nítido, ni claro, ni transparente. No osan romper las imposiciones preventivas, pero las cuestionan; las someten a un escrutinio que los desampara en un túnel sin salida.

Prosiguiendo con esta improvisada taxonomía, nos encontramos con aquellos que viven como si no pasara nada. Al menos esa apariencia da, teniendo en cuenta…

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