Había luna nueva la noche que me secuestraron. Usaron unas luces cegadoras los tres o cuatro kilómetros que anduvimos por un camino de tierra. Se oía mi respiración, entrecortada por la soga que me habían tensado alrededor del cuello. Me empujaron al interior de una cuadra. Uno de mis captores desató la cuerda y me … Sigue leyendo Rueda de Molino