
Para Misi, princesa ninja.
Por su pelaje parecía una zorra y así lo sentía la gata cuando se adentraba en la espesura del matorral. A veces cazaba pajaritos recién salidos del nido, aunque prefería ratas y ratones cuyas almas enviaba a Caronte de un mordisco y cuyos cuerpos desgarrados depositaba junto a la rueda del Ford T, a modo de ofrenda matinal para la maestra que la cuidaba con tanto mimo.

Esta es mi participación en el reto Escribir Jugando (Noviembre). Un microrrelato de 67 palabras dedicado a mi gata y sus ofrendas matinales.
Lo dicho, haría buenas migas con el gato de mi madre jajaja
Me ha encantado la frescura con que tu gata te ha inspirado en este reto. Dale las gracias y mi achuchón. Creo que mi gato, al vivir en un séptimo piso en la ciudad no tiene la posibilidad de hacerme esos regalos, aunque no le falta instinto. jeje
Gracias por participar en el reto, Laura.
Un abrazo y hasta pronto.
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Se llevarían bien entonces, jajaja. La mía ahora está convaleciente, en una de sus incursiones al bosque ha aparecido con una patita dañada, algún mordisco se ha llevado, así que ahora anda con el collar isabelino que no se puede ir de caza, me quedo unos días sin ofrendas 😅
Un abrazo, Lídia, y como siempre, un placer participar.
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Ostras, pues que se recupere pronto. Esas cosas al mío no le pasan que ve la calle desde la ventana, el pobre 😬
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