El sábado pasado recibí el premio del II Certamen Literario Cuzcurrita de Río Tirón por mi relato «Por San Antón». En la categoría juvenil fue premiada Ángela, una chica de Basauri que con catorce años había escrito un relato sorprendente. Estoy muy agradecida a este precioso pueblo riojano por la acogida, el cariño y las conversaciones entre vinos. Hemos pasado un fin de semana maravilloso de literatura rural. Os dejo aquí las palabras que dije al recogerlo.
Quiero agradecer al Ayuntamiento de Cuzcurrita y al proyecto cultural Grano de Arena que hayan apostado por un certamen literario centrado en el mundo rural actual. A mí me encanta leer y escribir sobre la vida rural. Supongo que será porque disfruto de los pueblos, de las personas de pueblo, de las historias de los pueblos y de conocer pueblos. Antes comentábais que el certamen era también una manera de que personas que quizá nunca habían escuchado el nombre de vuestro pueblo, lo pusieran en el mapa y se enamoraran de él. Yo tengo que deciros que me enamoré de Cuzcurrita el año pasado y, si me lo permitís, me gustaría contaros cómo vuestro pueblo me viene enviando señales desde entonces.
Todo empezó en agosto del 2023. Aunque llevo cinco años viviendo en un pueblo de Barcelona, soy de Cantabria. El verano pasado fui a mi tierruca de vacaciones y, a la vuelta, coincidió que era mi cumpleaños. Mi marido me dijo que, de camino, íbamos a hacer una parada sorpresa y me trajo aquí, a Cuzcurrita, a visitar unas bodegas. Nos encantó. Pero tengo que confesar que, la primera vez que leí el nombre del pueblo me pareció dificilísimo. Tan difícil que no era capaz de aprendérmelo y decirlo bien. Como nos llevamos unas cuantas botellas de vino, cada vez que quedábamos con amigos o familiares y les quería explicar la historia, nada, que no me salía el nombre del pueblo. Pensé, esto no puede ser, tengo que hacer algo para aprenderlo. Y se me ocurrió una idea que dio resultado. Tenemos un gato que se llama Dixie, pero que tiene muchos apodos cariñosos, le vamos añadiendo nombres según se nos ocurre. Y se me ocurrió llamarlo Cuzcurrito a ver si se me quedaba de una vez. Lo conseguí. Y a él también se le ha quedado el nombre y hasta contesta cuando le llamamos Cuzcurrito.
Poco después de haberme aprendido bien el nombre, estaba mirando una página de escritores que suelo consultar y me sale el Certamen Literario Cuzcurrita de Río Tirón. Me hizo mucha ilusión ver que el pueblo tenía una iniciativa literaria en la que, además, me encajaba perfectamente una historia que tenía escrita hacía algún tiempo. Así que envié el relato y le dije a mi marido «¿Te imaginas que gano y volvemos a Cuzcurrita? Estará difícil, pero ¿te imaginas qué bonito sería?».
Poco después, escuchamos a cierto político inventando el nombre de un pueblo catalán y diciendo perfectamente Cuzcurrita de Río Tirón. Y pensé, madre mía, un pueblo que no había escuchado nunca y ahora veo señales de Cuzcurrita por todas partes, este pueblo me persigue, eso es que tengo que volver.
Así que os podéis imaginar la sorpresa cuando me informan de que sí, que mi relato ha sido premiado y que vuelvo a Cuzcurrita en febrero del 2024 a vivir esta experiencia literaria rural. Ahora sí que sí, no se me olvida el nombre en mi vida. Muchas gracias, Cuzcurrita de Río Tirón.
Laura Urcelay.




Felicidades!!!!!!!!
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Muchas gracias 🙂
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¡Enhorabuena! Me encanta ese pueblo… (y su nombre)
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Muchísimas gracias, Juan Manuel. A mí también me encanta 🙂
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¡Felicidades, Laura! ¡Felicitaciones por tu participación!
Es un nombre muy especial el de ese pueblo, como si fuera el de un pajarillo y el río tampoco se queda atrás con la singularidad de su nombre.
Un abrazo.
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¡Muchas gracias! Sí, el nombre tiene una sonoridad especial y es muy apropiado para lo especial que es el propio pueblo. Un abrazo.
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