Club de lectura feminista Mutamaridat

Hace tiempo que una amiga y yo compartimos lecturas feministas y de pensamiento crítico. El pasado junio nos reunimos en su casa, tomamos café y croissants y comentamos varios libros que nos habíamos prestado. Me fui de allí pensando: «Tendríamos que hacer esto más, podríamos quedar una vez al mes, comentar un libro… Ojalá creáramos un club de lectura».

Esperé unos días, por si se me pasaba, pero la idea no dejaba de perseguirme y al final se lo escribí en un mensaje. Su respuesta fue más que positiva.

Semanas después, se lo contamos a otra amiga a la que también le emocionó la idea y, de forma natural, comenzamos a definir el club. Decidimos que estaría abierto a cualquier persona interesada y empezamos a correr la voz en otros círculos.

La respuesta nos sorprendió. Casi sin darnos cuenta habíamos fundado Mutamaridat, un palabra árabe que significa mujer rebelde, insurgente, inconformista. En el primer encuentro nos reunimos diez personas y comentamos el libro Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie. Al tratarse de un libro corto y general sobre el feminismo nos pareció una opción adecuada para comenzar.

Primer encuentro del Club de Lectura Mutamaridat

A favor del libro destacamos la sencillez de los conceptos básicos que presenta, que pueden llegar sin demasiada resistencia a personas que quieran acercarse al feminismo.

Lo que menos nos gustó fue la poca profundidad con la que aborda algunos de esos conceptos y, sobre todo, la decepción que nos produjo la decisión de la autora de recurrir a la gestación subrogada para ser madre.

Pero, más allá del libro, lo interesante fue todo lo que surgió a partir de él. Pasamos tres horas hablando de:

  • Ser feminista sin ser consciente de serlo. El concepto de feminismo.
  • La rabia y el enfado como emociones capaces de propiciar cambios. Emociones que se castigan en las mujeres. ¿Debemos utilizarlas?
  • La asociación entre mujer soltera y fracaso. La dependencia de la pareja y el malestar de no tenerla.
  • La corresponsabilidad y esas lecciones aprendidas que sabemos que deberíamos cambiar, pero que no siempre resulta fácil desaprender.
  • La autora y el uso de la gestación subrogada. ¿Separamos la obra de quien la escribe?

Acabamos contentísimas con la experiencia y con ganas de volver a reunirnos.

Ya estamos preparando el encuentro de octubre. Habrá nuevas lectoras y comentaremos una novela muy especial para mí.

Ya os contaré.

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